martes, 21 de febrero de 2012

Considerar a la familia a la hora de definir el problema

Hoy no escribo para contar ninguna investigación, sino más bien para hablar de un enfoque que no todos los psicólogos tienen en cuenta, pero que es de vital importancia: los vínculos establecidos entre la familia. Durante la carrera tuve un profesor que llevaba a cabo terapia sistémica y que durante sus clases a veces hacia referencia a casos que atendía en su trabajo. Él recibía en su consulta a familias, normalmente desestructuradas,  que asistían al psicólogo por problemas normalmente de sus hijos. Este profesional podía escuchar que los hijos tenían grandes problemas, que les iba mal en esto, en lo otro... Pero no se quedaba sólo con la explicación verbal de los padres, sino que miraba más allá, fijándose en las relaciones existentes entre los miembros de la familia.

En clase más de una vez nos dijo que muchos problemas que manifiestan los niños son tan sólo la exteriorización de problemas de relación entre los miembros de su familia. El niño percibe un vínculo inadecuado entre sus padres y él y como consecuencia  muestra un comportamiento inadaptado. Lo malo de los psicólogos que se centran en la persona y no miran el contexto, es que no actúan sobre la auténtica causa de los problemas de estos chicos, con lo cual muchas veces dichos problemas evolucionan y se hacen más gordos, cuando en realidad podrían haberse extinguido hace tiempo si se hubiesen comprendido bien.

Otra enseñanza transmitida por este profesor y que me pareció interesante es que los pacientes digamos no son "idiotas". Ellos, antes de llegar al despacho han probado con toda su buena intención toda clase de soluciones. La labor del psicólogo no es ver los problemas del mismo modo en que los ven ellos, sino mirar más allá de dichos problemas. Muchas veces las personas cuando tenemos dificultades estamos tan sumergidas en ellas que no caemos en ciertas soluciones algo más creativas. Para explicarnos lo que sucede nos mostró el famoso juego de las 4 líneas, en el cual hay que unir 9 puntos con 4 rectas. Nosotros lo probamos y a la gran mayoría no se le ocurrió de qué manera unir todos los puntos con sólo 4 líneas. Al final nos puso la solución, que era la siguiente:


Como podéis ver lo que muchos no nos planteamos al tratar de resolver este juego, es la posibilidad de salirnos de los puntos. Así pues los psicólogos, que lo vemos todo desde fuera del problema hemos de caer en este tipo de soluciones que escapan un poco de lo que uno suele pensar. 

2 comentarios:

  1. ¡Ostras! Recuerdo que hace catorce años un profesor (el mejor profesor que he tenido en mi vida, por cierto) me dio ese problema de los puntos. Tardé un buen rato en resolverlo.

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  2. Y ya puedes sentirte satisfecho de haberlo resuelto, aunque hayas tardado. Yo no lo conseguí, me quedé con la idea cuando lo corrigió :P

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